
Backyardigans es una versión revisada y simplificada de la idea detrás de Muppet Babies, y en cierta medida, Rugrats: un grupo de niños que en sus juegos se inventan aventuras y que con su imaginación transforman su espacio e identidad para convertirse en lo que ellos desean: astronautas, exploradores, super héroes, etc. La mayoría de los episodios cuentan con una sencillísima trama que usualmente involucra la búsqueda de un objeto o lugar, de acuerdo con el motif que estén utilizando en su aventura: puede ser algo tan simple como imaginarse unos surfers que buscan una playa con olas perfectas, o algo más excéntrico, como la aventura de dos pasteleros samurais que buscan crear y proteger el pay perfecto en el antiguo Japón.
Pese a esta sencilla premisa, Backyardigans es disfrutable por abstenerse de la mayoría de las prácticas en las que incurren otros shows infantiles:
- No es didáctico: No tiene intenciones de enseñarle nada a su audiencia, más que preceptos básicos como "no seas un patán", o "sólo necesitas tu imaginación para divertirte" y hasta eso, de manera sobreentendida, nunca directamente. No existe un segmento de "qué aprendimos hoy" o incluso moraleja: es sólo atisbar a la imaginación de los niños
- No existe un conflicto: Nunca, nunca, NUNCA hay un conflicto entre los personajes de Backyardigans. Nunca sucede que uno de ellos le mienta a los otros, o que les robe, o se peleen. La norma sería de que algo así sucediera para que al final del episodio el personaje se diera cuenta del mal que hizo y aprenda que no lo debe hacer. No puedo enfatizar lo mucho que admiro de Backyardigans el evitar caer en esta práctica, y limitar el desarrollo de sus episodios a la búsqueda ya mencionada. Incluso en los episodios en los que se dividen en bandos contrarios, jamás existe agresión alguna en pantalla, ni se llega a escuchar un "perdón". Backyardigans no intenta enseñar valores morales, y es mil veces mejor por eso.
- Los personajes rara vez se dirigen a la audiencia: Cuando lo hacen, es porque el personaje se encuentra solo, y en cuanto se reune con el resto de los personajes jamás se vuelve a romper la cuarta pared. Encuentro esta práctica desagradable, por alguna razón: quizá la pretensión de que exista un diálogo entre la audiencia y el personaje. Huelga decir, no tengo muchas cosas buenas que decir sobre Dora la exploradora.
Su renuencia a ser instrumento de enseñanza no es lo único atractivo del programa: el diseño visual es sumamente atractivo a la vista. Los personajes son ejemplos perfectos de la escuela clásica de la caricatura, utilizando las formas suaves y redondas para comunicar calor y confianza, mientras que su representación en tercera dimensión utiliza texturas y luces para darles una apariencia como de piel de durazno, alejada de la textura plástica de la mayoría de los personajes generados por computadora. Se trata de una conjunción atinada entre tecnología avanzada y diseño inteligente para presentar, en mi opinión, los primeros personajes en 3D con tanta expresividad y personalidad como los mejores personajes de caricatura. Pablo, el pingüino, es especialmente expresivo en sus movimientos. El elemento que convierte a Backyardigans en un clásico infantil, de esos que perduran por generaciones, y que nos hechizó a mi esposa y a mi, es el desbordado AMOR por la música y el baile que existe en cada capítulo. Las sencillas historias utilizan canciones y bailes como medio, y es increíble la calidad y profesionalismo que existe en cada número. Las composiciones son tremendamente pegajosas, no en el estilo de canciones para niños, sino como piezas musicales hechas y derechas, que se quedan semanas en la cabeza. Los bailes son hechos en base a la captura de movimientos de bailarines profesionales: es por eso que me asombra tanto que se haya alcanzado un punto en la tecnología en que canguritos y pingüinos puedan reproducir fielmente la gracia y complejidad del baile.
Lo mejor es que tampoco intentan promover la música, o dicen "¡vamos a cantar una canción!": el canto y el baile sucede de manera natural, es su manera de comunicarse. En otras manos, hubiera sido un desastre: recuerdo que de niño pensaba, durante las películas de Disney "uff, van a cantar". Aquí no: aquí el mayor atractivo es ver como van a integrar música y baile rockabilly con una aventura vikinga.
Y cosa curiosa: no se si sea por la sencillez de sus diálogos o qué, pero me gusta bastante el doblaje al español. Más que nada por las voces: Uniqua tiene una voz muy bonita en español. Pero las canciones también les quedan bastante bien.
Si después de tanta alabanza queda alguna duda deL encanto de este programa, les presento dos de mis momentos favoritos. En En busca de la piedra voladora, los niños tratan de encontrar un objeto mágico en la cima de una pirámide, pero antes deben atravesar un gran obstáculo... ¡a ritmo de disco!
Y en Entrega inmediata, se imaginan como una banda de motociclistas con una filosofía muy sui generis:
Backyardigans es el único programa para niños hecho con un puro interés hedonista: el de disfrutar la música, el baile y la imaginación. No necesita justificarse, tener un uso o lección: es pura fiesta y creatividad de principio a fin. En suma, la mejor niñez que alguien podría desear.
Pedro Arizpe, 06/10/07


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